2.26.2009

Sólo cuando extrañas, conoces

Ha besado los bordillos de tu sonrisa, y sabes que la felicidad que habías guardado al final de la cuneta ha regresado para hacerte una breve visita. Sin arrugar la nariz y con el pecho inundado de cosas amables; con la mente en blanco, pero no de un blanco cualquiera. Con la mente en otra parte, pero no en una parte cualquiera. Eludiendo las piedras que caen del moño de la vecina del cuarto, y que caen al patio, donde rescataste tu infancia del sumidero.
Sonríes a un vaso de leche en la comida, y tu familia te mira de manera extraña. Y hacen bien, porque sólo cuando extrañas, conoces.
Y pierdes peso de manera que tus músculos dejan de serlo, y pasan a ser una carne tierna, similar al pollo deshuesado que ves todas las mañanas en la carnicería. ¿Quién da la vez? Desde la vitrina sus voces llegan apagadas, pero desde dentro, resuenan como estrellas tristes, cuya luz ha robado el que escribe. Con palabras secretas. Que caen al patio, donde rescataste...

Cuando amaine la tarde, los besos de los bordillos dormirán todas las horas que tú no duermes, de madrugada. Prometido.

1 comentario:

  1. :-)

    qué bonito. mmmh
    me gusta lo de "sólo cuando extrañas, conoces".
    también, sólo cuando entrañas, conoces.
    y eso me lleva a la canción que dice "lo mismo te echo de menos, lo mismo que antes te echaba de más..."

    un saludo. volveré ;-)

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